15/9/10


Envuelto en cinco almohadas espero a morir, alimentándome de suero artificial, chorreo sangre hundiendo la cuchara en lemon curd.

Y qué más da, si nadie lo sabe.

No tengo pastillas, ni sueño, ni jamón del bueno, ni vendas para hacerme un torniquete, ni a nadie que me las traiga.

Y sólo tú sabes.

Que Lemmoncurd no vive en la calle Zarco. Me quito la venda de los ojos y aprieto la herida con fuerza.

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