Como un arqueólogo digital, excavo entre mis contactos hasta alcanzarte en el estrato más profundo de mi whatsapp, y te encuentro, junto a un viejo horno eléctrico abandonado en una esquina de tu barrio, sobre un charco de orines: ardiente lluvia dorada no consumada.
Cuánto quisiera reflejarme contigo en cada uno de los cinco espejos de tu salón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario